Carta a un Educador

Comenzamos el nuevo año escolar dedicando este mes de septiembre a ti maestro. Valoramos todo el esfuerzo que realizas cada día. Y por eso, compartimos contigo una carta, imaginando que fue escrita hace mucho tiempo, por un gran maestro de la espiritualidad e inspirador de muchos: Carta de San Ignacio de Loyola a un educador hoy. Queremos brindarte algunas ideas, que vienen de la espiritualidad ignaciana, para este nuevo comienzo: “Es para eso que te llamo: para una gran transformación”. Nos da, en palabra de San Ignacio, algunas recomendaciones: “Tu tarea es ardua y bella. Para llevarla a cabo, jamás dejes de estudiar” (…) “Trabaja en conjunto con los demás” (…) “Por fin, te recuerdo lo esencial: jamás olvides tu propio compromiso, aquél por el cual llegaste al magisterio y por el cual permaneces en él”

Compartimos también  un video emotivo de una carta de un estudiante a su maestra. El relato muestra los frutos que reconoce el joven, mucho tiempo después de salir de la institución educativa, y que sin duda, han modelado su vida, hasta su profesión. Un agradecimiento sencillo, sincero, de todo lo que haces y logras en tu labor diaria. ¡Gracias maestros!

Acompañando esta motivación, queremos también compartir una entrevista a Richard Gerver: “El docente debe interferir menos y estimular más” donde se exponen recomendaciones sobre la evaluación, la creatividad y la innovación, necesarias para el desarrollo educativo en estos tiempos.

Te acompañamos en este nuevo desafío.  ¡Que dicha contar contigo, con tu trabajo, dedicación y vocación! Y apostar por la transformación que hace la educación a las personas, al país, a la sociedad ¡Feliz comienzo de año!

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Educar hoy y mañana

Educar hoy y mañana. Una pasión que se Renuevaes el lema planteado en el Congreso Internacional de Educación Católica, celebrado el pasado mes de noviembre en Roma. Asume el desafío que implica educar hoy, proyectando un futuro, impregnado de incertidumbre y esperanza, desde una pasión que nos invita a renovarla, constantemente, para lograr evangelizar a lo más profundo del corazón de los estudiantes.

Este mes de febrero queremos acercarnos a cuatro puntos expuestos en la Síntesis Conclusiva del Congreso: identidad y misión, los sujetos que interactúan en la educación católica, la formación de los formadores y los grandes desafíos. Siempre teniendo presente a los destinatarios de nuestra misión educativa, los niños y los jóvenes, quienes confían en nuestro trabajo y entrega: ¿Sentimos que estos cuatro puntos los atendemos en nuestra realidad?, ¿qué aspectos incluiríamos en los grandes desafíos?, ¿en la institución educativa que trabajo se está proyectando o planeando profundizar estos aspectos?

Seguramente hay muchos desafíos y aspectos por atender. Según esta reflexión, la misión educativa católica brota de la identidad de nuestra Iglesia como tesoro que se comparte y se recibe como don. Este tesoro se vive dentro de la comunidad educativa y en todos los que creemos y confiamos en este gran proyecto, y que apostamos también por afectar y ayudar al contexto social y cultural. En esa comunidad educativa se está consciente del papel que tenemos los educadores, por ello nuestra formación es parte de las prioridades, así como la tarea de brindar una educación integral que busque profundizar la fe y atender a las periferias.

Llevamos y compartimos una misión. Deseamos que este documento ilumine nuestra tarea, nuestros sueños y proyectos. Por ello compartimos las palabras de Mireya Escalante, profesora con una amplia trayectoria en Fe y Alegría, quien nos brinda sus reflexiones sobre los desafíos. Y un vídeo con unas palabras del Papa Francisco en la clausura del Congreso Internacional.

Necesitamos, como bien nos dice nuestra entrevistada, odres nuevos para este vino nuevo que quiere ser la educación católica. Que estas experiencias, acompañadas de discernimiento y oración, nos sigan inspirando.​

Invitados a vencer la indiferencia y conquistar la paz

Reciban a través de estas líneas nuestros mejores deseos para este año nuevo. Que Dios nos bendiga y nos siga llamando y sumando a sus grandes sueños para la humanidad.

Queremos comenzar con el Mensaje del Papa para la celebración de la XLIX Jornada Mundial de la Paz, el pasado 1 de enero: Vence la indiferencia y conquista la paz.

Sentirnos invitados como padres, educadores y formadores, a sumar espacios donde se promueva la paz. Y que el amor, la compasión, la solidaridad y la misericordia sean parte de nuestra manera de vivir. Como nos dice el Papa Francisco: “los valores de la libertad, del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia

Sin duda que estamos viviendo conflictos y señales de indiferencia. Tanto a nivel mundial como en nuestra cotidianidad. El Papa hace mención de alguno de ellos. Como hombres y mujeres de esperanza, seguir transitando por la cultura de la paz y apostar por la conversión del corazón: “La misericordia es el corazón de Dios”

El Papa hace mención del Año Jubilar de la Misericordia, como signo de la paz. Aprovechamos para compartir la página web oficial del Jubileo, para así poder seguir de cerca homilías, videos, materiales sobre esta importante experiencia dentro de la Iglesia.

Y queremos cerrar compartiendo el video Papa sobre las intenciones de la oración. Oremos por el diálogo inter-religioso. No más diferencias entre nosotros pues creemos en el amor.

Acompañamiento personal

El acompañamiento personal es un espacio que contribuye al crecimiento personal y al acercamiento con niños y jóvenes, personal de las instituciones y docentes,  para ayudarlos a apropiarse de su vida, a tomar mejores decisiones y caminar en el amor de Dios. Es una riqueza que tenemos como Iglesia, para profundizar en la fe y percibir lo que Dios quiere con nosotros.

A través del acompañamiento personal, podemos ser instrumento y acogida para lograr que nuestros compañeros descubran el plan que tiene Dios preparado: su felicidad. Es un proceso de reconocerse con sus virtudes y dificultades, con sus alegrías y tristezas, con sus sueños y fracasos, y así profundizar en nuestra vida y alcanzar la libertad verdadera.

Pensando en nuestras instituciones, los invitamos a leer un texto publicado en el Proyecto de Pastoral de Jóvenes del Equipo Adsis, el número 5 de la colección Aprender a vivir: Guía para el Acompañamiento (2007). En ese texto se expresan detalles del encuentro para acompañar, definición y objetivos del acompañamiento, contenido y criterios pedagógicos, así como una invitación a profundizar desde la experiencia personal.

Como educadores católicos, es importante que comencemos por recordar la experiencia que hemos tenido al ser acompañados: ¿Sentimos que el acompañamiento es importante en el desarrollo educativo de nuestros estudiantes?. En tu experiencia personal, ¿sientes que el acompañamiento te ha ayudado a crecer como persona, a profundizar en tu vivencia de la fe?, ¿cuáles han sido las dificultades y aciertos de ser acompañado y de acompañar a los niños y jóvenes?

Contamos con una entrevista al P. César Muziotti S.J., Coordinador Nacional de Vocaciones Jesuitas de Venezuela, quien nos habla de la experiencia del acompañamiento desde la persona de Jesús y la herencia de la espiritualidad ignaciana.

Y también les compartimos dos videos para seguir profundizando en este proceso: Un vídeo en el cual, a través del trabajo de la cerámica, de moldear, se vive la experiencia de acompañar y ayudar al otro a lograr descubrir sus fortalezas y alcanzar lo que se desea. Y una canción del grupo Jarabe de Palo, donde a través de las imágenes y la letra de la canción, se define esta gran experiencia de acogida y estar con el otro.

 

Educar según el Papa Francisco

Son muchos los desafíos que se nos presentan como educadores católicos. Cada realidad, y cada vez más, va demandando en nosotros ser testimonio sincero de vida y transparentar el amor de Dios para así colaborar en la construcción de mejores personas. Solos no podemos. Somos una comunidad que vive y educa en conjunto, en distintos países y atendiendo diversas realidades. Y necesitamos una constante reflexión de nuestro trabajo, para así lograr mayor servicio y entrega en nuestra labor.

Este mes nos anima leer y profundizar las reflexiones que ha realizado el Papa Francisco a lo largo de su vida sobre la educación. Les proponemos dos textos publicados en la Revista de la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC): Educación Hoy (N°195 Julio-Septiembre 2015): Francisco y la Educación.

El primer artículo es de Ana Luisa Prada: Pensamientos del Cardenal Bergoglio acerca de la Educación. La autora toma algunos de los documentos escritos por el Cardenal Bergoglio sobre educación. Habla de la comunidad educativa como pequeña Iglesia, lugar de acogida; habla de la esperanza, la creatividad, la inclusión, los desafíos que se le presenta al educador cristiano y sobre la realidad de los niños y jóvenes. El segundo texto Educar entre exigencia y pasión. Pistas de lectura sobre reflexiones educativas del Cardenal Jorge Mario Bergoglio, SJ de Oscar Lozano Ríos. El autor pretende ofrecer claves de pensamiento educativo sobre el libro: “Educar: exigencia y pasión. Desafíos para educadores cristianos”, obra escrita sobre las actividades realizadas por el Cardenal Bergoglio en Argentina. No se pretende realizar un análisis, sino mostrar la importancia del contexto, la concepción antropológica y de ser portadores de esperanza.

Para estas lecturas les proponemos algunas preguntas de reflexión, realizadas por el Cardenal Bergoglio en estos textos: ¿Hemos sido siempre consecuentes con esta vocación de servicio e inclusión? ¿Qué vientos nos hicieron perder este norte evangélico? 

En nuestra sección de entrevista les presentamos la Homilía que pronunció el Cardenal Bergoglio en el año 2012, en la Misa por la Educación. Se nos invita a vivir en armonía, desde las distintas comunidades educativas, desde el límite y el horizonte: “saber alfarerar el corazón de los jóvenes”.

En la sección de recursos proponemos dos videos: el primero extractos de la homilía de la Misa por la educación 2012 y el segundo una interesante reflexión sobre las posibilidades que tenemos como educadores de crear y transformar la vida de los niños y jóvenes que tenemos a cargo.

“Los invito a reflexionar juntos y hacernos uno en la idea de que solo quien enseña con pasión quede esperar que sus alumnos aprendan con placer. Solo quien se muestra deslumbrado ante la belleza puede iniciar a sus alumnos en el contemplar. Solo quien cree en la verdad que enseña puede pedir interpretaciones veraces. Solo quien vive en el bien —que es justicia, paciencia, respeto por la diferencia en el quehacer docente— puede aspirar a modelar el corazón de las personas que le han sido confiadas. El encuentro con la belleza, el bien, la verdad, plenifican y producen un cierto éxtasis en sí mismo. Lo que fascina nos expropia y arrebata. La verdad así encontrada, o que más bien nos sale al encuentro, nos hace libres” Cardenal Bergoglio

Desafíos de la Educación Católica

En este doble número correspondiente a julio y agosto 2014, invitamos a reflexionar sobre el documento de trabajo propuesto por la Congregación para la Educación Católica titulado “Educar hoy y mañana, Una pasión que se renueva” (Ciudad del Vaticano, 7 de abril 2014), el cual trata sobre los desafíos que tienen las instituciones de educación católica en estos tiempos. Es una iniciativa que prepara el Congreso Mundial que se tendrá en el 2015 sobre la Educación Católica, año en que se celebra el 50º Aniversario de la Declaración “Gravissimum educationis” referente a la educación cristiana y del 25º de la Constitución Apostólica “Ex corde Ecclesiae” sobre las universidades católicas.

Invitamos a cuestionarnos a la luz del documento de trabajo que nos propone la Iglesia para reanimar nuestro actuar como educadores católicos. En particular, sobre los desafíos en cuanto a la identidad, las comunidades educativas, el diálogo, la sociedad de aprendizaje, mantener la educación integral y la optimización de recursos; también los desafíos frente a la formación religiosa, a la pastoral y los contextos en los que se desarrollan las escuelas.
Sobre este interesante texto, ofrecemos dos entrevistas: al Prof. José Luis Andrade de la AVEC y a la Hna. Mariana Guinand, religiosa concepcionista, quienes abordan desde su punto de vista, varias de las temáticas trabajadas en el documento. También compartimos un video que repasa mucho de la realidad de nuestro mundo y la cultura de hoy, desde donde nos alienta, con esperanza y fe, a recobrar el sentido de nuestro papel de educadores católicos, como maestros, profesores, padres y madres de familia.

Para profundizar a nivel personal y grupal sobre el tema, proponemos las siguientes preguntas: ¿cuáles son los aspectos más positivos de nuestra experiencia en las escuelas católicas?, ¿se promueve en las escuelas católicas el diálogo interreligioso e intercultural?, ¿se involucran a todos los actores que hacen vida en la comunidad educativa?, ¿cuáles son aquellos desafíos que se hacen presentes y más exigentes en nuestro contexto nacional y más en particular en la institución donde trabajamos o se educan nuestros hijos?

Invitamos, con palabras del Papa Francisco, que aparecen citadas en el documento de trabajo, a vivir desde nuestra vocación educadora, estos tiempos de necesaria renovación.

“No os desalentéis ante las dificultades que presenta el desafío educativo. Educar no es una profesión, sino una actitud, un modo de ser; para educar es necesario salir de uno mismo y estar en medio de los jóvenes, acompañarles en las etapas de su crecimiento poniéndose a su lado. Donadles esperanza, optimismo para su camino por el mundo. Enseñad a ver la belleza y la bondad de la creación y del hombre, que conserva siempre la impronta del Creador. Pero sobre todo sed testigos con vuestra vida de aquello que transmitís. Un educador […] con sus palabras transmite conocimientos, valores, pero será incisivo en los muchachos si acompaña las palabras con su testimonio, con su coherencia de vida. Sin coherencia no es posible educar. Todos sois educadores, en este campo no se delega. Entonces, es esencial, y se ha de favorecer y alimentar, la colaboración con espíritu de unidad y de comunidad entre los diversos componentes educativos. El colegio puede y debe ser catalizador, lugar de encuentro y de convergencia de toda la comunidad educativa con el único objetivo de formar, ayudar a crecer como personas maduras, sencillas, competentes y honestas, que sepan amar con fidelidad, que sepan vivir la vida como respuesta a la vocación de Dios y la futura profesión como servicio a la sociedad”

Formar para el compromiso

Para este mes de junio, invitamos a “formar para el compromiso”. A ser educadores que busquen transformar a la persona, que puedan acompañarla según el proyecto de Jesús, a reencontrarse con los fundamentos de la educación, a dejarse interpelar y generar distintas acciones que busquen la formación de personas comprometidas. En palabras de Pérez Esclarin: “formar para el compromiso no puede significar otra cosa que formar para continuar el proyecto iniciado por Jesús de establecer el Reino del Padre”.

Ofrecemos para esta reflexión, el texto completo de Antonio Pérez Esclarín: Formar para el compromiso. La invitación es abierta y necesaria: “Es hora que los educadores cristianos, seguidores de Jesús, hagamos nuestra la compasión de Dios y tratemos de incorporarla a nuestras vidas, en nuestras relaciones, en nuestras prácticas educativas, en nuestros centros de trabajo”. Para acompañar este interesante texto encontrarán palabras del P. Jesús Orbegozo, Rector del Colegio San Ignacio. Y también dos videos sobre el significado de educar y una exposición de Antonio Pérez Esclarín en las instalaciones del Diario Panorama.

Proponemos las siguientes preguntas para seguir profundizando sobre el tema: ¿Estamos realmente comprometidos con una educación orientada a transformar personas para transformar el mundo, al estilo de Jesús? ¿Nos perciben así los compañeros y alumnos? ¿Cómo alimentamos nuestro compromiso por irnos haciendo cada día mejores educadores? ¿Qué pasaría en el mundo si los cristianos empezáramos a tomar en serio el evangelio y si los educadores nos comprometiéramos a construir sobre él, currículos, relaciones y prácticas, de modo que cada centro educativo se vaya configurando como un pequeño anticipo del Reino?